II Práctica segunda: La Atención a las sensaciones corporales

II. PRÁCTICA SEGUNDA:

LA ATENCIÓN A LAS SENSACIONES CORPORALES

 

Nota previa: Para seguir con aprovechamiento nuestra clase de hoy es conveniente tener a mano unos rotuladores o lápices o ceras de diversos colores. Bastaría una serie de seis piezas de diferente color. Pero si no lo tiene, no se perocupe: con un bolígrafo también puede bastar.

1. La conexión entre la emoción y la sensación

Nuestro cuerpo se expresa, aunque no siempre somos conscientes de su lenguaje. Si estamos en un evento deportivo, un partido de fútbol, por ejemplo, estamos expectantes, inquietos, y cuando nuestro equipo mete el gol, todos gritamosal unísono: nuestro cuerpo libera la tensión con el grito. Es la euforia siganamos.

Esa misma expectación o intriga la sentimos corporalmente en una película. A veces el cuerpo nos trae la sensación de haber dejado algo olvidado. Ese aviso nos hace caer en la cuenta. Si nos dan una buena noticia, sentimos entusiasmo.
Si nos dan una mala noticia, sentimos como un golpe en el estómago. Las emociones se manifiestan en estos estados o reacciones corporales.

A veces, la emoción es clara: hay dolor, tristeza, amor propio herido, entusiasmo; pero otras veces no. La emoción es difusa y no sabemos exactamente qué nos pasa. He tenido una reunión de trabajo, el resultado ha sido positivo y, sin embargo, tengo un malestar. Surgió antes, aunque no caí en la cuenta entonces; pero ahora con este malestar, me pregunto: ¿A qué se debe? Ahora caigo en la cuenta: la sensación me indica que la otra persona dijo algo… La sensación nos acompaña y, con frecuencia, no le hacemos caso. Pero si la atendemos, la sensación nos sirve para buscar la emoción de fondo.

En otra ocasión, algo que mi pareja me dice, me hace responder con rabia y le contesto airado. La ira es una sensación abrasadora y como un incendio abrasa las demás emociones. Pero si soy capaz de aislar el enfado y me tranquilizo, puedo advertir una sensación de fondo: es un fastidio por no haber sido tomado en consideración, por ejemplo, es como celos: el orgullo herido.

Podemos establecer el siguiente principio: como toda emoción tiene su reflejo corporal, el discernimiento emocional, esto es, el camino para hacernos conscientes de las emociones es percatarnos de cuáles son las sensaciones corporales, que nos acompañan en una situación. De ahí que, si nosotros somos capaces de advertir esas sensaciones, abrimos la puerta para el discernimiento, el control y la motivación emocional, que son las habilidades intrapersonales de la inteligencia emocional.

Para ello, es conveniente que nuestra actitud sea de curiosidad por lo que surja en nuestro interior y que acojamos la sensación y lo que venga con ella, nos agrade o no. Le damos la bienvenida y nos detenemos en ella. Respiramos con ella. Es la oportunidad de recibir una información vital para nuestro bienestar. Es importante señalar que en la conciencia de estas sensaciones no se trata de una comprensión intelectual o de un razonamiento: se trata de algo que notamos y podemos describir. Normalmente, las sensaciones corporales se manifiestan en el tronco y las extremidades superiores e inferiores, también en la garganta o en la cabeza. Es necesario que prestes atención a la cualidad, intensidad, forma, textura y localización corporal de las sensaciones.

Ya en la práctica, una vez que armonizamos nuestro organismo y despejamos el espacio, viene el momento de atender a nuestras sensaciones. Para ello, nos planteamos esa situación que nos preocupa o que deseamos trabajar y buscamos la sensación que nos trae.

2. Ejercicio de atención y percepción de la sensación corporal

A continuación, se realiza un ejercicio de atención y percepción de la sensación corporal, que ha sido precedido de la armonización corporal y del ejercicio de despejar el espacio. Tenga a mano unos rotuladores y el dibujo de la silueta humana. Una vez que haya despejado el espacio y se encuentre con su propio yo interior, le invito a que traiga a su recuerdo un suceso que haya sido muy positivo en su vida o a una persona cuyo apoyo haya sido determinante, y le propongo que se centre en esa situación positiva o en esa persona.

Cuando traiga ese recuerdo feliz al presente, perciba qué sensaciones experimenta en su cuerpo, en qué zonas del mismo. Dedique uno o dos minutos a experimentar estas sensaciones, y luego vuélquelas en la silueta humana que hay al final del libro. Coloree las zonas de esa silueta o la globalidad de la misma con los colores que esas sensaciones demandan o, si no tiene colores, anotando esas sensaciones en las zonas sentidas. Y, al hacerlo, indique también con palabras o frases las emociones y sensaciones que ha experimentado y que expresan su estado emocional. Y, también, tome conciencia de estas frases o palabras y confirme que concuerdan bien con las sensaciones sentidas. Si no concuerdan, intente encontrar las palabras.

3. La atención a la sensación corporal

Hemos experimentado la sensación que nos ha traído un recuerdo positivo y la hemos volcado en la silueta, expresando con colores las sensaciones y emociones que nos ha traído. Después, hemos expresado con palabras lo que hemos sentido. Y, aún más, hemos asegurado o confirmado que las palabras que hemos escrito responden a lo que hemos sentido. En esquema, este momento de atención a las sensaciones corporales tiene estos pasos.

  • Se propone una situación que viene con nosotros (positiva o preocupante…)
  • Se observa la reacción interior en nuestro tronco y extremidades.
  • Le damos la bienvenida y estamos atentos a ella.
  • Describimos con palabras la sensación y estamos atentos a modificaciones.
  • Miramos si las palabras o frases que la describen se ajustan a lo sentido.
  • Al hacer todo este proceso, experimentamos una sensación de alivio.
  • Duración del ejercicio: de 5 a 10 minutos.