8. Reflexiones sobre estos casos y el trabajo profesional

a) El caso del plato chino nos enseña que cuando existen emociones muy intensas, como es el caso del enfado o la ira, es necesario no dejarse llevar por él y despejar el espacio para encontrar la emoción de fondo. Pero también es conveniente reconocer ese enfado, aceptar que estamos enfadados. Si no lo hacemos así, no es posible trabajar con él. Pero también nos muestra cómo las frustraciones en el trabajo (Mary sentía que su carrera profesional estaba estancada) se manifiestan de forma quizás escondida en el ámbito de las relaciones personales o familiares.

b) El caso de los sueños terroríficos nos enseña la importancia de las sensaciones corporales y cómo hacer para sustituir a las no saludables. Para ello es buena la pregunta: «¿Cómo sería si esto no estuviera ahí?». Por otro lado, el
miedo está ligado también a la experiencia de la soledad. Esta experiencia de la soledad es especialmente fuerte en el caso del desempleo. La superación del miedo necesita la compañía de los demás, de la familia, de la pareja.

c) El caso del profesional que no creía en el proceso de atención emocional nos muestra que la superación de las emociones no saludables (la tristeza, por ejemplo) ocurre de forma natural y espontánea, porque el cuerpo sabe mejor que nadie lo que necesitamos para esa superación. La pregunta «qué es lo más…» nos conduce en ese proceso. Por otro lado, aplicando el caso a la situación laboral, esta superación de la tristeza y del bloqueo nos abre un impulso nuevo de creatividad y motivación. El cambio emocional es profundo e impulsa a las personas hacia adelante en todos los ámbitos de su vida. En el trabajo las propias personas aumentan su rendimiento y capacidad de relación.

d) El caso del directivo que discutió con su jefe nos enseña que cavilar y darle vueltas a las cosas no siempre sirve para desatascar los problemas emocionales. Nos advierte también de la conexión necesaria entre el trabajo y la vida personal, de forma que podamos equilibrar la relación de una y otra. El trabajo no puede frustrar nuestro proyecto personal de vida.

e) El caso de la persona que se sentía hundida en el trabajo muestra cómo, cuando tomó contacto con su emoción primaria de debilidad, surgió su fuerza interna y su motivación. El cambio emocional seguramente le duró mucho más, porque advirtió el lugar interior donde está su fortaleza. El ejercicio le llevó así al éxito profesional.

f) Los dos últimos casos nos refuerzan en la idea de que el cambio emocional es el fruto asequible de nuestra atención emocional. Su vivencia ocurre en un instante o en poco tiempo, pero renueva a la persona por dentro. Es una especie de volver a nacer, en el que la persona siente una suerte de palingenesía, de auto perdón y liberación del pasado y de esperanza renovadora ante el futuro.

parte cuarta

Wasily Kandinsky, Amarillo, rojo y azul.