6. El caso de la profesora que volcaba su rabia alrededor

La situación. Adela era profesora de enseñanza primaria y estaba ha-ciendo el curso de «Gestión y entrenamiento de la inteligencia emocional». Le había movido a hacerlo un interés profesional: aprender a gestionar las emocio-nes para poderlas trabajar en el aula con el alumnado. Al principio, con la teoría el curso le resultó bastante tedioso; pero la parte práctica la realizó sin ningún problema. Pudo aplicar el método a sus alumnos y, gracias a ello, pudo identificar problemas que después pudo abordar.


La experiencia del curso.
Confiesa que el curso le gustó bastante, sobre todo porque experimentó un cambio en sí misma al realizar los ejercicios pro-puestos. Y comenta: «Este año ha sido bastante duro a nivel familiar, laboral y personal, por lo que fui generando un estado de rabia y no sabía qué hacer con ella. Esa rabia estaba volcándola sobre compañeros y compañeras de trabajo, alumnado, etc. Los ejercicios los he realizado a lo largo de este mes de julio, por-que al estar de vacaciones podía centrarme mejor. Creo que, con la ayuda de estos ejercicios, aparte de otras cosas…, he podido buscar mi espacio, un tiempo para estar conmigo misma y poder preguntarme qué es lo que me pasa y qué necesito. Me sentía como si en mi corazón no pudiese entrar la luz, y ahora no para de sentir calor. Se me saltan las lágrimas al reconocer y sentir estas emo-ciones perdidas y ausentes durante tanto tiempo. Mil gracias por haberme ayuda-do a tener esta experiencia y a recuperarme a mí misma».


Las emociones secundarias.
La rabia era una emoción secundaria y sumamente desadaptativa, destructiva. Pero la raíz estaba en la situación de estrés y frustración en que le habían sumido los problemas familiares, laborales y personales. Es normal que nuestras frustraciones y problemas los paguen las personas cercanas. Necesitaba encontrarse consigo misma, pues los problemas la habían superado. No nos cuenta de qué tipo de problemas se trataba, pero es fácil intuir una de esas situaciones que desbordan a las personas y no les permi-ten encontrar las soluciones pertinentes. Los ejercicios, que el curso le proponía, le sirvieron para comprender lo que le pasaba y lo que necesitaba, para así en-contrar su centro y recuperarse a sí misma. Muchas personas guardan estas si-tuaciones en su interior durante meses y años, sin darse cuenta de que con unos ejercicios de atención emocional pueden superarlas y eliminar el cansancio, la tristeza, el estrés, etc.